22 de febrero de 2010

Entrevista informativa!!!

PARAMÉDICOS O POLICÍAS… DIFÍCIL “DECISIÓN”Por: Angie Pao 3/febrero/2010

José Antonio, quien por razones de seguridad no dio sus apellidos, es un paramédico urbano que tuvo que enfrentarse contra la maña en Michoacán y convertirse en paramédico táctico, formando parte de la Policía Federal Preventiva (PFP) en el mes de noviembre del año pasado.


“Trabajo para la PFP como paramédico, cargo sargenteo primero y la última comisión fue el combate contra el narco o la maña durante 40 días aproximadamente en diferentes regiones del estado de Michoacán, como Pueblo Nueva Italia, Uruapan, Apatzingán…”, dijo.

En aquel estado era paramédico táctico, el cual se dedicaba a atender a sus compañeros lesionados por armas de fuego, granadas, debía entrar por compañeros caídos, en choques o que se encontraban en vehículos prensados y trasladarlos a hospitales o aeropuertos.

A diferencia del paramédico urbano, quien atiende emergencias cuando ya se suscitaron, el táctico las vive en el momento y al momento se atienden viviendo en peligro constante.

Los riesgos que corren son iguales o mayores que cualquier policía federal, ya que no están capacitados para disparar armas, además de que están “protegidos” por sus compañeros, las ambulancias donde llevan a los heridos no son blindadas y deben estar atentos a todo lo que pasa a su alrededor.

En caso de estar en medio de un fuego cruzado “nos retirábamos de la ambulancia cargado botiquines ligeros y nos cubríamos tras vehículos llamados rinos que son tanquetas con blindaje número siete hasta que terminara el enfrentamiento.”, comentó.

Al ir rumbo a la sierra sufrieron de una emboscada, pero como iban apoyados por el ejército, los protegieron, “si no, no estaríamos vivos”.

Dentro de ésta organización, y siendo paramédicos tenían que cargar armas, y si era necesario, dispararlas para salvar su vida o la de alguno de sus compañeros.

Al ser cuestionado sobre si recibieron alguna capacitación de manejo de armas, confesó: “no, porque nos enseñan a que como paramédicos no debemos manejar ninguna arma y la ética y las normas internacionales dicen que una ambulancia o un médico no debe portar armas, pero en algún momento la necesidad nos lleva a aprender a usarlas, limpiarlas… las armas que usábamos eran las permitidas por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), nada más”.

Había un equipo de inteligencia y ellos hacían la labor de buscar, localizar, dar los puntos precisos, hacer lo operativos y cuando llegaba a los domicilios agarraban a todos lo que allí se encontraban y se comenzaban a hacer las averiguaciones, quedando los capturados a disposición del Ministerio Público Federal.

“No, desgraciadamente los mandos de la PFP actualmente son militares y ellos tienen la costumbre de que la gente no se debe hospedar porque va a combatir y por lo tanto estuvimos mucho tiempo en el aeropuerto de Apatzingán, que es árido totalmente y otra parte en la sierra sin algún tipo de comodidad”, nos respondió al preguntarle si contaban con alguna comodidad.

Contaban con parches o sectores los cuales dicen si pertenecían a alguna unidad, grupo especial, servicio médico… el de los paramédicos era una cruz roja. A pesar de este distintivo, nunca los respetaron, al contrario, los agredían, recibían amenazas verbales de muerte.

¿Sólo atendían a sus compañeros o también a los de la maña? “Inicialmente nos dijeron que solo atenderíamos a nuestros compañeros, pero los principios nos llevan a que tienes que atenderlos (a la maña) y cuando se solicitaba esta atención lo hacíamos como si fueran uno de nosotros (la PFP).

“Desgraciadamente, un compañero cayó durante esta lucha, lo mataron y no pudimos hacer nada, creo que es allí donde, muchas veces, dices para qué ser paramédico su no puedo ayudar a alguien con quien conviví”, confesó con los ojos llorosos y la voz entrecortada.


Su familia está en completo desacuerdo en que aceptara éste trabajo “pero yo no sabía a lo que iba exactamente, y su tuviera oportunidad de cambiar esto, lo cambiaría, porque como paramédicos nos forjan la idea de salvar vidas, no que quitarlas, y muchas veces allá somos policías y si no disparo, me van a disparar”, dijo.

Vemos que el ser paramédico dentro de una fuerte lucha contra el narcotráfico no es tarea fácil y muchas veces no puedes seguir con las normas y la ética que aprendes en la escuela, ya que si las sigues corres el riesgo de ser asesinado. Esta es la vida de uno de tantos paramédica que se encuentran a lado de policías, militar o marina que pelean por acabar con la maña, la corrupción y las injusticias que se viven en México.

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